domingo, 7 de agosto de 2016

miércoles, 5 de agosto de 2015

ARAGÓN Y EL ESTADO DEL BIENESTAR

Zaragoza , 5 de agosto de 2015
Aragón Digital
(http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=135488&secid=21)


Tras varios años en los que se ha criticado a los gobiernos anteriores por llevar a cabo tantos recortes en áreas claves y estratégicas (como la educación, sanidad, infraestructuras, servicios sociales…), el nuevo Gobierno de centro izquierda que han elegido las Cortes de Aragón hace varias semanas tiene como uno de los retos principales el poner fin a la etapa anterior, y retomar la consolidación en nuestra tierra del Estado del Bienestar.
El Estatuto de Autonomía de 2007 (que por debajo de la Constitución, es la norma de mayor rango que existe en Aragón), concede a nuestra Comunidad más y mejores competencias en todas las áreas y, un dato muy importante que suele pasar desapercibido: por primera vez en 40 años de andadura autonómica, reconoce a los ciudadanos de Aragón una serie de derechos fundamentales, muchos de ellos de contenido social y económico.
El artículo 14 del Estatuto  establece el derecho a la salud en un régimen de “universalidad”, para “todas las personas”, por lo que la extensión ahora a todos los residentes empadronados en Aragón es una exigencia de nuestra Norma Fundamental: el Estatuto. Y que el Gobierno anterior, en un incumplimiento flagrante, había negado a varias decenas de miles de personas, que habían quedado desprotegidas, como si viviéramos en Estados Unidos en lugar de en la Europa del bienestar y la socialdemocracia.
Otros ejemplos: derecho a contar con unos servicios públicos de calidad (artículo 16 del Estatuto),  derecho de protección de los consumidores (artículo 17, por ejemplo, frente a los bancos, en relación con los desahucios ), derechos en relación con el medio ambiente (artículo 18, donde por ejemplo, ello fundamenta que se apueste a fondo por las energías renovables y la protección de los montes y bosques), derecho a disponer de agua de calidad, evitándose los trasvases (artículo 19), o el derecho a la educación (artículo 21), y al bienestar y cohesión social (artículo 23).
Con todo este elenco de derechos fundamentales, sociales y económicos, que gozan de una protección estatutaria fundamental en nuestra Carta Magna autonómica (que es nuestro Estatuto), el nuevo Gobierno cuenta con un instrumento legal fundamental para reforzar la protección y la cohesión social de todos los ciudadanos de Aragón y, si es preciso, presionar al Gobierno central para que , en tiempo de crisis, permita una mayor inversión pública que estimule la economía y, en el plano social, asegure la cohesión social en nuestra tierra.
En definitiva, el freno a las políticas de recortes y la apuesta por políticas keynesianas de inversión pública y de estímulo de la economía, como hemos expuesto en este artículo, es una exigencia legal, de nuestro Estatuto de Autonomía, y los poderes públicos aragoneses (autonómico, locales, incluso gobierno central con sede en Aragón), tienen la firme obligación legal de ponerlas en marcha pues, en caso contrario, estarían vulnerando nuestro ordenamiento jurídico.
Los grandes economistas de nuestro tiempo, expertos en la “economía del bienestar”, afirman que para un mayor progreso económico y para lograr la eficiencia económica, es totalmente necesario que exista una mejor distribución de la riqueza.

El nuevo Gobierno ha comenzado con buen pie aplicando nuestro Estatuto de 2007, y ojalá estos cuatro años supongan un giro en relación con los anteriores.

jueves, 4 de junio de 2015

ELECCIONES Y PACTOS: HACIA UN CAMBIO RESPONSABLE


Zaragoza, 4 de junio de 2015

El resultado de las pasadas elecciones del día 24 de mayo ha sido en gran parte el esperado, que augurábamos en nuestro anterior artículo “Una nueva etapa de cambio”.
Los electores han votado masivamente para que en Aragón y en España se inicie una nueva etapa, con nuevos gobiernos de progreso, que comiencen a poner en marcha una serie de medidas económicas, sociales, y de regeneración de las instituciones, que rompan con las políticas erróneas de recortes y de empobrecimiento de las clases medias y las clases trabajadoras que se han aplicado en estos años de gobiernos populares.
Estos últimos se han olvidado de los más débiles y, plegándose a las exigencias de los mercados y de los más poderosos, han abandonado incluso a sus bases sociales tradicionales  de clases medias, autónomos y otros sectores (que o han votado a Ciudadanos o a otras opciones, o se han quedado en casa en estas elecciones), y han condenado a una generación de jóvenes (los más preparados y con valores más democráticos en toda nuestra historia), a la posibilidad de vivir peor que sus padres, sin ningún futuro ni esperanza.
Frente a esta situación, los nuevos gobiernos autonómicos y locales de centro izquierda que se nombren dentro de varias semanas, tienen ante sí una responsabilidad histórica enorme, y unos retos que en casi 40 años de democracia, no se habían planteado en anteriores ocasiones.
Tienen nada menos como principal reto el de reconstruir el país (y dar la vuelta a estos “gobiernos de la desigualdad social” que hemos tenido en estos años), sus comunidades autónomas y ayuntamientos, durante largos años, devastados por los recortes y la brutal corrupción que han practicado masivamente muchos gobiernos de los populares (los abrumadores ejemplos no cabrían ni siquiera enumerados, en este artículo).
Después vendrán las elecciones de noviembre, donde es previsible que los ciudadanos voten de nuevo por el cambio, pero donde dependiendo de cómo arranquen ahora los nuevos gobiernos autonómicos y locales, los electores indecisos se movilizarán finalmente en una o en otra dirección.
En Aragón también parece que han llegado estos nuevos aires de cambio, y los partidos tienen ante sí una enorme responsabilidad: el PSOE, porque le tocará con casi toda seguridad liderar esta nueva etapa. Podemos, porque además de la capital de Aragón, su apoyo será decisivo en el Gobierno autonómico y en muchos gobiernos locales. El Partido Popular, porque ahora debe iniciar una etapa de radical renovación y regeneración, que Aragón también necesita, por su salud democrática, y porque este partido tiene aquí también nuevos líderes jóvenes y con nuevas ideas, que tienen ante sí ahora un reto importante. Y los demás partidos (PAR, Ciudadanos, CHA, IU), porque también su apoyo y contribución en esta nueva etapa de cambio será también decisiva , e incluso, si finalmente Podemos no votara favorablemente la investidura de Javier Lambán como nuevo presidente de Aragón (que tiene ante sí el reto de renovar el PSOE de Aragón incluso desde el Gobierno), porque su apoyo favorable puede contribuir también a la estabilidad y el progreso que necesita esta tierra.
Son nuevos tiempos, de cambio, como decíamos el mes pasado, y nuestros nuevos responsables públicos no nos pueden fallar, pues los ciudadanos han votado para abrir una nueva etapa, radicalmente distinta de la oscuridad que hemos vivido en estos últimos años, y Aragón y España merecen que se abra un nuevo momento de esperanza , sobre todo para los miles de jóvenes que están esperando una oportunidad para desarrollar su talento y su gran valía.

domingo, 10 de mayo de 2015

UNA NUEVA ETAPA DE CAMBIO


Zaragoza, 11 de mayo de 2015
 (Aragón Digital, 19 mayo 2015: http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=132781 ) 

El título de este artículo , dada la ideología y la posición política histórica y presente del autor (la misma desde hace 30 años), podría hacer pensar al lector que está induciendo a que los electores, el día 24 de mayo y posteriormente en noviembre, en las elecciones generales, cambien al actual Gobierno y giren hacia políticas de centro izquierda, que desde la posición personal del autor son las que España y Aragón necesitan.
No se pretende sólo transmitir este mensaje, pues el momento político actual  es un momento de cambio, de enorme transformación de nuestro país y de nuestra Comunidad Autónoma, y pienso sinceramente que también los votantes de centro derecha merecen que sus representantes políticos cambien, se adapten a los nuevos tiempos y regeneren de verdad la política.
Efectivamente: todo lo sucedido en España y en Aragón en los últimos 12 meses ha sido espectacular.
En el PSOE, desde la dimisión de Rubalcaba, el nuevo equipo federal, encabezado por Pedro Sánchez, está revolucionando las formas de hacer política en nuestro partido en los últimos 30 años, y observando en la actual campaña, muchos cientos de nuevos candidatos jóvenes, de nuevos equipos en muchísimos municipios y ciudades de toda España, están cambiando la forma de hacer política y de dirigirse a los ciudadanos.
Dos nuevos partidos, como Podemos y Ciudadanos, con sus defectos y sus virtudes, están contribuyendo a revolucionar nuestro sistema político, y de las elecciones del 24 de mayo saldrán nuevas mayorías, nuevos pactos, y con total seguridad, se comenzarán a implantar nuevas formas de hacer política, y ello traerá como consecuencia, en los próximos años, una serie de reformas y transformaciones importantes en nuestro sistema político actual, que fue el que fue fundado en la Transición.
Son nuevos tiempos. Nuevas políticas. Nuevas personas y equipos, y que ojalá en Aragón influyan en que se gobierne en muchas cosas de modo distinto a cómo se ha hecho en los últimos 30 años, y que se instauren unos gobiernos transparentes y eficientes a la vez.
Falta el Partido Popular, en cuyo seno van emergiendo nuevos líderes, jóvenes, que recogen las sugerencias de los ciudadanos, y que quizás por existir en este partido un sistema todavía algo “a la antigua”, que en Madrid todavía no ha hecho la renovación que este país necesita en su principal partido de centro derecha (con los Rajoys, Aguirres y toda esa generación de políticos que parece que nunca se retiran), no se atreven aún a decir en  voz alta lo que nos dicen cuando comentamos con ellos la nueva situación política actual.
Pero llegará el momento en que den el paso y renueven de verdad su partido, que buena falta le hace a Aragón y a España.
Ocurra lo que ocurra el 24 de mayo, comenzará una nueva etapa, y hasta los políticos que llevan varias décadas dedicados a la cosa pública reciben los aires de cambio de los ciudadanos, y tendrán necesariamente que tomar nota a partir de ahora, parece que más claramente en la izquierda que en la derecha, después de estos años tan duros de travesía del desierto que se están viviendo.
Y un deseo para el día 24: que gane el mejor, pero que en Aragón y en muchos sitios de España se comience a vislumbrar un cambio en el sistema político que los ciudadanos llevan tiempo demandando: con más transparencia, menos corrupción, más eficiencia en la gestión, más cercanía entre los representantes y los ciudadanos, que deberá plasmarse también, en todo el país, en un cambio en el sistema electoral, y en la forma de gobernarse internamente los partidos.
Aragón y España necesitan este giro, pues para recuperarnos después del desastre de este último lustro, este país y esta región tienen futuro y saldrán adelante con creces, pero con un giro radical y una forma radicalmente diferente de hacer las cosas.

jueves, 6 de noviembre de 2014

CUANDO FALLAN TODOS LOS CONTROLES


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Zaragoza, 26 de noviembre de 2014
Aragón Digital
( http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=126634&secid=21) 



Vivimos estos últimos días y semanas desbordados por los nuevos acontecimientos y revelaciones que está habiendo, sobre casos de corrupción política, cada vez más numerosas, y que afectan a nuevas personas, en toda España y todo Aragón.

Si no hubiera habido la enorme crisis económica que estamos ahora sufriendo, con muchos cientos de miles de familias que tienen dificultades para llegar a fin de mes, y que están indignados por el enriquecimiento de todos estos pillos, probablemente éstos se habrían ido de rositas, habiéndoles prescrito todas las fechorías que han cometido.

Sin embargo, existe un punto importante que nos tiene que hacer reflexionar, sobre todo lo que ahora está sucediendo: ¿cómo han podido fallar todos los controles, cuando ya se sabía desde hace años lo que estaba sucediendo?

El sistema estaba corrompido hasta niveles inimaginables y, sin embargo, como había entonces bonanza económica, y se pensaba que los ciudadanos nunca se indignarían por esto, todo se tapaba y nadie investigaba.

Ha tenido que suceder lo ocurrido después, con la crisis, para que la ola de indignación de millones de ciudadanos, de funcionarios mismos que investigan estos casos (con sus sueldos recortados injustamente, para pagar las deudas contraídas por políticos y banqueros irresponsables), haya desembocado en lo que ahora está sucediendo.

Ante todo ello, el Estado de Derecho debe reforzarse con un fortalecimiento radical de los instrumentos de control, y una reforma radical del sistema de partidos, y reforma radical de la Administración también.

Proponemos desde Fundiniciativas las siguientes medidas: primera, endurecimiento del Código Penal de los delitos de corrupción, pasando de los apenas meses de condena y multas, a decenas de años, lo que disuadiría a muchos pillos de cometer las mismas tropelías. Y aumento del plazo de prescripción de los delitos de corrupción, desde los exiguos 5 años actuales a los 10, 15 y 20 años, según el alcance del delito.

Segunda, un aumento de los medios judiciales, de fiscalía y policiales para combatir la corrupción, y nombramiento independiente del Fiscal del Estado y los autonómicos y provinciales (para evitar por ejemplo lo sucedido en Aragón en estos últimos años), con más funciones de la Fiscalía en la investigación, pero con un sistema radicalmente distinto de la elección de los escalones superiores. Lo mismo con los jueces, en especial, de los de los más altos escalones, hoy muy politizados, desde las Audiencias al Tribunal Supremo, al deberle el cargo en muchos casos a los políticos.

Tercera, creación de Agencias independientes de control de la contratación pública y de las subvenciones y de los tráficos de influencias e intereses, con un sistema de coordinación con la Fiscalía y la policía anticorrupción. Modificación de la legislación sobre contratos, para aumentar la transparencia, en los sistemas de adjudicación, de control del gasto. Hay que evitar, sobre todo en provincias pequeñas, que se teje, como ha sucedido en Aragón en los últimos 30 años, una tupida red de intereses, de familiares situados en cargos clave de otros en otros cargos, y que se cree así una red de impunidad a la corrupción, con una “cadena de favores” difícil de romper.

Cuarta, protección a los funcionarios y ciudadanos que denuncien corrupción, permitiendo la transmisión discreta de información a los organismos de control, para evitar cazas de brujas y purgas, a quien es crítico con el poder.

Quinta, reforma radical del sistema de acceso a la función pública, y de los tribunales de oposiciones, en todos los niveles y estratos.

Sexta, modificación de la legislación mercantil, para que se lleve a cabo un control de las grandes corporaciones y empresas y se evite la fuga de sus beneficios a los paraísos fiscales. Y reforzamiento a la vez de los medios de control e independencia de las Agencias actuales: Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, Energía, etc.

Séptima, reforma del sistema de partidos y del sistema electoral, con primarias obligatorias, sistema por distritos y listas abiertas, y medidas anticorrupción en los partidos con expulsión inmediata de imputados y transparencia en la rendición de cuentas.

Éstas son sólo algunas de las muchas medidas que podrían implantarse, que algunos partidos, como Podemos, UPyD, Ciudadanos y las medidas adoptadas ahora por el equipo de Pedro Sánchez (y la acertada Declaración de Valencia de hace unos días), ya están comenzando a exponer ante la opinión pública, y que desde la escuela y los medios también debería concienciarse a la población sobre todo ello.

Pero falta muchísimo más por hacer, en España y en Aragón, y también muchos pillos por descubrir. Que ojalá la justicia actúe con contundencia y podamos vislumbrar pronto un sistema nuevo y limpio.

Y que a las personas que denuncian corrupción no les ocurra, como a quien suscribe, que hace cuatro años, por denuncia una mínima parte de lo que ahora está saliendo, fue objeto de una campaña de descrédito y de un linchamiento, cuando lo que debió hacerse ya entonces es comenzar una seria investigación sobre lo que se estaba comunicando.

martes, 28 de octubre de 2014

EL GOBIERNO DE LA DESIGUALDAD SOCIAL

Zaragoza, 31 de octubre de 2014
Aragón Digital
http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=125775&secid=21) 

La misión de todo Gobierno es que la riqueza de un país y de una región se reparta de la mejor manera, se busquen los equilibrios económicos y se satisfagan las necesidades de los ciudadanos de modo eficiente. Sólo así se consigue una economía y una sociedad saludables y prósperas.
¿ Tenemos hoy esta situación en España y en Aragón?
Pues la respuesta debe ser negativa, pues llevamos más de seis largos años de crisis económica y desde su comienzo hasta el día de hoy, ha aumentado de modo notable la desigualdad social y la prosperidad de la población ha descendido notablemente.
La solución dada por los distintos gobiernos, ante las imposiciones de la famosa troika y de los mercados, han sido los recortes, en los servicios públicos (educación, sanidad…), en los salarios de los empleados públicos, y en inversión en infraestructuras (carreteras, colegios…) y en investigación y desarrollo, entre otros muchos sectores.
Este capital público que siempre se venía invirtiendo, y que hacía crecer cada año a la economía entre 1 y 1,5 puntos, como mínimo, y creaba cientos de miles de empleos, dejó de existir, y al contraerse también la actividad privada (empresas y consumidores), ha dado  lugar a la actual situación económica de estancamiento crónico que padecemos, con un consumo contraído prácticamente a niveles de subsistencia.
Con la burda excusa de que hay que recortar para cumplir con los “deberes de Europa” , esta descapitalización de la sociedad ha dado lugar a un incremento notable de las desigualdades, con una parte importante de la población situada en niveles prácticamente de subsistencia, y un aumento importante de la pobreza.
Mientras tanto, se afirma artificiosamente que se está creando empleo, cuando el número de horas trabajadas ha disminuido (aumentan los contratos parciales a 1-2 horas al día, y se precarizan los salarios), y la enorme subida de impuestos en estos años es la que hace artificialmente aumentar el PIB.
Pero la riqueza real de la población ha disminuido notablemente, mientras que a las grandes fortunas y al movimiento de capital desde y hacia paraísos fiscales (apoyada también desde muchos políticos aprovechados, de lo que hoy se llama “la casta” –véase el caso Pujol y otros muchos que están empezando a salir, y los que faltan-), se les ha aplicado una amnistía fiscal y una tolerancia que hace que quienes pagan en España son los mismos: las clases medias y trabajadoras.
Frente a todo ello, y llevamos también 6 años diciéndolo, la solución es una mayor inversión pública y privada, para que la economía se recupere, y el único modo de lograrlo es con un cambio radical en la política económica, para que se apliquen estímulos a la actividad económica.
El dinero público y privado para conseguir estos estímulos debería conseguirse a través de una gestión mucho más eficiente del dinero público, y con una radical reforma de la Administración, mucho mayor que la que se ha realizado (que ha sido muy superficial y centrada sólo en rebajar el salario de los empleados públicos, lo que les ha desincentivado aún más, y en agilizar unos pocos trámites).
Es preciso actuar de modo radical  en la Administración, reduciendo y simplificando muchas estructuras: suprimiendo muchas sociedades públicas (sobre todo autonómicas y locales), que siguen aún hoy gestionando mucha decenas de miles de millones de euros; y también, reduciendo Ayuntamientos (de los 8.000 actuales podrían reducirse a apenas 1.000, unificando servicios), y suprimiendo diputaciones y, en Aragón, las comarcas.
El ahorro total que se lograría al año sería de al menos 60.000 millones de euros, y evitaría los recortes y permitiría destinar una parte importante de ese dinero a políticas de estímulo económico.
Si a ello añadimos que una parte de la deuda de España debería también auditarse, para negociar un modo diferente de pago, con todas estas medidas, como decimos, comenzaría a relanzarse la actividad, y nuestro país y nuestra región volverían a entrar en sendas de dinamismo y de crecimiento.
Es preciso valentía y voluntad real para aplicar estas medidas, y la irrupción de Podemos, que podría incluso ganar las próximas elecciones generales, debe servir a todos los partidos como incentivo para que la política económica dé un giro totalmente radical y definitivo, hacia lo que la población está demandando a voces desde hace tiempo.