miércoles, 5 de agosto de 2015

ARAGÓN Y EL ESTADO DEL BIENESTAR

Zaragoza , 5 de agosto de 2015
Aragón Digital
(http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=135488&secid=21)


Tras varios años en los que se ha criticado a los gobiernos anteriores por llevar a cabo tantos recortes en áreas claves y estratégicas (como la educación, sanidad, infraestructuras, servicios sociales…), el nuevo Gobierno de centro izquierda que han elegido las Cortes de Aragón hace varias semanas tiene como uno de los retos principales el poner fin a la etapa anterior, y retomar la consolidación en nuestra tierra del Estado del Bienestar.
El Estatuto de Autonomía de 2007 (que por debajo de la Constitución, es la norma de mayor rango que existe en Aragón), concede a nuestra Comunidad más y mejores competencias en todas las áreas y, un dato muy importante que suele pasar desapercibido: por primera vez en 40 años de andadura autonómica, reconoce a los ciudadanos de Aragón una serie de derechos fundamentales, muchos de ellos de contenido social y económico.
El artículo 14 del Estatuto  establece el derecho a la salud en un régimen de “universalidad”, para “todas las personas”, por lo que la extensión ahora a todos los residentes empadronados en Aragón es una exigencia de nuestra Norma Fundamental: el Estatuto. Y que el Gobierno anterior, en un incumplimiento flagrante, había negado a varias decenas de miles de personas, que habían quedado desprotegidas, como si viviéramos en Estados Unidos en lugar de en la Europa del bienestar y la socialdemocracia.
Otros ejemplos: derecho a contar con unos servicios públicos de calidad (artículo 16 del Estatuto),  derecho de protección de los consumidores (artículo 17, por ejemplo, frente a los bancos, en relación con los desahucios ), derechos en relación con el medio ambiente (artículo 18, donde por ejemplo, ello fundamenta que se apueste a fondo por las energías renovables y la protección de los montes y bosques), derecho a disponer de agua de calidad, evitándose los trasvases (artículo 19), o el derecho a la educación (artículo 21), y al bienestar y cohesión social (artículo 23).
Con todo este elenco de derechos fundamentales, sociales y económicos, que gozan de una protección estatutaria fundamental en nuestra Carta Magna autonómica (que es nuestro Estatuto), el nuevo Gobierno cuenta con un instrumento legal fundamental para reforzar la protección y la cohesión social de todos los ciudadanos de Aragón y, si es preciso, presionar al Gobierno central para que , en tiempo de crisis, permita una mayor inversión pública que estimule la economía y, en el plano social, asegure la cohesión social en nuestra tierra.
En definitiva, el freno a las políticas de recortes y la apuesta por políticas keynesianas de inversión pública y de estímulo de la economía, como hemos expuesto en este artículo, es una exigencia legal, de nuestro Estatuto de Autonomía, y los poderes públicos aragoneses (autonómico, locales, incluso gobierno central con sede en Aragón), tienen la firme obligación legal de ponerlas en marcha pues, en caso contrario, estarían vulnerando nuestro ordenamiento jurídico.
Los grandes economistas de nuestro tiempo, expertos en la “economía del bienestar”, afirman que para un mayor progreso económico y para lograr la eficiencia económica, es totalmente necesario que exista una mejor distribución de la riqueza.

El nuevo Gobierno ha comenzado con buen pie aplicando nuestro Estatuto de 2007, y ojalá estos cuatro años supongan un giro en relación con los anteriores.

jueves, 4 de junio de 2015

ELECCIONES Y PACTOS: HACIA UN CAMBIO RESPONSABLE


Zaragoza, 4 de junio de 2015

El resultado de las pasadas elecciones del día 24 de mayo ha sido en gran parte el esperado, que augurábamos en nuestro anterior artículo “Una nueva etapa de cambio”.
Los electores han votado masivamente para que en Aragón y en España se inicie una nueva etapa, con nuevos gobiernos de progreso, que comiencen a poner en marcha una serie de medidas económicas, sociales, y de regeneración de las instituciones, que rompan con las políticas erróneas de recortes y de empobrecimiento de las clases medias y las clases trabajadoras que se han aplicado en estos años de gobiernos populares.
Estos últimos se han olvidado de los más débiles y, plegándose a las exigencias de los mercados y de los más poderosos, han abandonado incluso a sus bases sociales tradicionales  de clases medias, autónomos y otros sectores (que o han votado a Ciudadanos o a otras opciones, o se han quedado en casa en estas elecciones), y han condenado a una generación de jóvenes (los más preparados y con valores más democráticos en toda nuestra historia), a la posibilidad de vivir peor que sus padres, sin ningún futuro ni esperanza.
Frente a esta situación, los nuevos gobiernos autonómicos y locales de centro izquierda que se nombren dentro de varias semanas, tienen ante sí una responsabilidad histórica enorme, y unos retos que en casi 40 años de democracia, no se habían planteado en anteriores ocasiones.
Tienen nada menos como principal reto el de reconstruir el país (y dar la vuelta a estos “gobiernos de la desigualdad social” que hemos tenido en estos años), sus comunidades autónomas y ayuntamientos, durante largos años, devastados por los recortes y la brutal corrupción que han practicado masivamente muchos gobiernos de los populares (los abrumadores ejemplos no cabrían ni siquiera enumerados, en este artículo).
Después vendrán las elecciones de noviembre, donde es previsible que los ciudadanos voten de nuevo por el cambio, pero donde dependiendo de cómo arranquen ahora los nuevos gobiernos autonómicos y locales, los electores indecisos se movilizarán finalmente en una o en otra dirección.
En Aragón también parece que han llegado estos nuevos aires de cambio, y los partidos tienen ante sí una enorme responsabilidad: el PSOE, porque le tocará con casi toda seguridad liderar esta nueva etapa. Podemos, porque además de la capital de Aragón, su apoyo será decisivo en el Gobierno autonómico y en muchos gobiernos locales. El Partido Popular, porque ahora debe iniciar una etapa de radical renovación y regeneración, que Aragón también necesita, por su salud democrática, y porque este partido tiene aquí también nuevos líderes jóvenes y con nuevas ideas, que tienen ante sí ahora un reto importante. Y los demás partidos (PAR, Ciudadanos, CHA, IU), porque también su apoyo y contribución en esta nueva etapa de cambio será también decisiva , e incluso, si finalmente Podemos no votara favorablemente la investidura de Javier Lambán como nuevo presidente de Aragón (que tiene ante sí el reto de renovar el PSOE de Aragón incluso desde el Gobierno), porque su apoyo favorable puede contribuir también a la estabilidad y el progreso que necesita esta tierra.
Son nuevos tiempos, de cambio, como decíamos el mes pasado, y nuestros nuevos responsables públicos no nos pueden fallar, pues los ciudadanos han votado para abrir una nueva etapa, radicalmente distinta de la oscuridad que hemos vivido en estos últimos años, y Aragón y España merecen que se abra un nuevo momento de esperanza , sobre todo para los miles de jóvenes que están esperando una oportunidad para desarrollar su talento y su gran valía.

domingo, 10 de mayo de 2015

UNA NUEVA ETAPA DE CAMBIO


Zaragoza, 11 de mayo de 2015
 (Aragón Digital, 19 mayo 2015: http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=132781 ) 

El título de este artículo , dada la ideología y la posición política histórica y presente del autor (la misma desde hace 30 años), podría hacer pensar al lector que está induciendo a que los electores, el día 24 de mayo y posteriormente en noviembre, en las elecciones generales, cambien al actual Gobierno y giren hacia políticas de centro izquierda, que desde la posición personal del autor son las que España y Aragón necesitan.
No se pretende sólo transmitir este mensaje, pues el momento político actual  es un momento de cambio, de enorme transformación de nuestro país y de nuestra Comunidad Autónoma, y pienso sinceramente que también los votantes de centro derecha merecen que sus representantes políticos cambien, se adapten a los nuevos tiempos y regeneren de verdad la política.
Efectivamente: todo lo sucedido en España y en Aragón en los últimos 12 meses ha sido espectacular.
En el PSOE, desde la dimisión de Rubalcaba, el nuevo equipo federal, encabezado por Pedro Sánchez, está revolucionando las formas de hacer política en nuestro partido en los últimos 30 años, y observando en la actual campaña, muchos cientos de nuevos candidatos jóvenes, de nuevos equipos en muchísimos municipios y ciudades de toda España, están cambiando la forma de hacer política y de dirigirse a los ciudadanos.
Dos nuevos partidos, como Podemos y Ciudadanos, con sus defectos y sus virtudes, están contribuyendo a revolucionar nuestro sistema político, y de las elecciones del 24 de mayo saldrán nuevas mayorías, nuevos pactos, y con total seguridad, se comenzarán a implantar nuevas formas de hacer política, y ello traerá como consecuencia, en los próximos años, una serie de reformas y transformaciones importantes en nuestro sistema político actual, que fue el que fue fundado en la Transición.
Son nuevos tiempos. Nuevas políticas. Nuevas personas y equipos, y que ojalá en Aragón influyan en que se gobierne en muchas cosas de modo distinto a cómo se ha hecho en los últimos 30 años, y que se instauren unos gobiernos transparentes y eficientes a la vez.
Falta el Partido Popular, en cuyo seno van emergiendo nuevos líderes, jóvenes, que recogen las sugerencias de los ciudadanos, y que quizás por existir en este partido un sistema todavía algo “a la antigua”, que en Madrid todavía no ha hecho la renovación que este país necesita en su principal partido de centro derecha (con los Rajoys, Aguirres y toda esa generación de políticos que parece que nunca se retiran), no se atreven aún a decir en  voz alta lo que nos dicen cuando comentamos con ellos la nueva situación política actual.
Pero llegará el momento en que den el paso y renueven de verdad su partido, que buena falta le hace a Aragón y a España.
Ocurra lo que ocurra el 24 de mayo, comenzará una nueva etapa, y hasta los políticos que llevan varias décadas dedicados a la cosa pública reciben los aires de cambio de los ciudadanos, y tendrán necesariamente que tomar nota a partir de ahora, parece que más claramente en la izquierda que en la derecha, después de estos años tan duros de travesía del desierto que se están viviendo.
Y un deseo para el día 24: que gane el mejor, pero que en Aragón y en muchos sitios de España se comience a vislumbrar un cambio en el sistema político que los ciudadanos llevan tiempo demandando: con más transparencia, menos corrupción, más eficiencia en la gestión, más cercanía entre los representantes y los ciudadanos, que deberá plasmarse también, en todo el país, en un cambio en el sistema electoral, y en la forma de gobernarse internamente los partidos.
Aragón y España necesitan este giro, pues para recuperarnos después del desastre de este último lustro, este país y esta región tienen futuro y saldrán adelante con creces, pero con un giro radical y una forma radicalmente diferente de hacer las cosas.