lunes, 26 de mayo de 2014

ESPAÑA Y ARAGÓN PRECISAN UN CAMBIO

Zaragoza, 9 de abril de 2014

Aragón Digital, 9 de abril de 2014 :

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=119068


Dicen las voces oficiales, en las últimas semanas, con insistencia, que la recuperación económica ha comenzado, porque las cifras de desempleo habrían descendido y porque España y Aragón van a crecer, en 2014, por primera vez en los últimos años, más del 1%.
Sin embargo, la percepción de los ciudadanos sobre la realidad económica de cada día es bien distinta, y los empresarios, en recientes encuestas, han manifestado que todavía perciben que la economía aún se encuentra estancada.
A quién de las dos partes deberíamos creer? Pues la respuesta en nuestra opinión, aun manteniendo nuestro permanente optimismo existencial y nuestra creencia en las bondades del ser humano, debe ser que son los ciudadanos y los empresarios los que tienen razón.
España y Aragón es posible que hayan tocado fondo, pero de este fondo al que se ha llegado no se vislumbran señales claras y definitivas de que se esté comenzando a salir de él
Como ha señalado el Fondo Monetario Internacional (tantas veces discutibles sus recetas y propuestas neoliberales tantas veces), existe un claro riesgo de deflación en Europa y en España, de modo que una caída continua de los precios provoca un estancamiento económico.
Nuestra actividad económica se ha contraído tanto, con una inversión pública casi nula, una política nefasta de recortes generalizados en todos los servicios públicos básicos (educación, sanidad, infraestructuras, servicios sociales) y una actitud de favorecimiento y encubrimiento de las atrocidades cometidas por los bancos y cajas de ahorros, que a la vez ha ahogado el crédito de las familias, empresas y PYMEs, que a no ser que se produzca un cambio radical en la política económica, corremos el riesgo de continuar estancados muchos años.
La solución a ello, en Aragón y en España, en mi opinión, como lo venimos repitiendo una y otra vez en distintos artículos e intervenciones públicas, debe pasar por una vuelta a las políticas keynesianas, de inversión pública en infraestructuras (nuevas y en conservación de las existentes), educación, sanidad, investigación y servicios públicos, y en un apoyo decidido por parte de la Administración a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos, favoreciendo la inversión, y también que vuelva a fluir el crédito en empresas y en familias
Sólo de ese modo volveremos a nuestras sendas de otros tiempos de crecimiento económico, pero esta vez, debe ser un crecimiento sano, diversificado, que no sólo se fundamente en un sector (inmobiliario, como hace una década, que se tiene que recuperar, pero que debe ser un sector más), sino en otros muchos, como las nuevas tecnologías, las energías renovables y el sector servicios.
Y si para ello es preciso que nuestras autoridades, estatales y autonómicas, digan “basta ya” a las políticas de ajuste y recorte que vienen impuestas de Europa y el FMI, y que toda la deuda existente que no sea atribuible a la ciudadanía, sino a los errores de algunos políticos y banqueros, que se negocie con seriedad una cancelación o una moratoria.
Y con esos nuevos fondos que se recuperen, poder invertirlos en estimular la economía.
Sólo así recuperaremos nuestro nivel de bienestar y nuestros hijos y las futuras generaciones podrán sentirse seguros del mantenimiento por muchos años del modelo social europeo de economía social y de mercado.
Pero si tenemos ahora a unos políticos que frente al desafío independentista catalán reaccionan reuniéndose continuamente y brindando con quienes quieren provocar la ruptura de la unidad democrática y constitucional de España (que aprobaron masivamente los mismos catalanes en 1978), poco se puede esperar de ellos en nuestro enorme desafío que tenemos de salir definitivamente de esta crisis.
Son precisas nuevas políticas y nuevas caras en todos los lugares y puestos de responsabilidad, y volver a ese enfoque de Estado y estratégico que tuvieron nuestros padres de la transición, de los que tanto se habla estos días.


JUSTICIA Y CORRUPCIÓN

Zaragoza, 17 de febrero de 2014

Aragón Digital, 28 de febrero de 2014 :

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=117644

En el actual sistema judicial con el que contamos en España y en Aragón, los ciudadanos exigen a los jueces que sean los garantes fundamentales de los derechos fundamentales que nuestro sistema legal y constitucional ha instaurado desde 1978.
Si bien es cierto que se ha avanzado mucho en estas tres últimas décadas de andadura de nuestra Carta Magna, muchas de las medidas adoptadas en los últimos tiempos, en especial por el Gobierno central (como la ley de tasas, los recortes en la Administración de justicia, o la anunciada privatización del registro civil, entre otras), suponen un importante retroceso en todo lo conseguido hasta entonces.
Además del funcionamiento diario del sistema judicial y legal, que lo vivimos los profesionales y los usuarios del mismo, llama la atención también (según reflejan las recientes encuestas realizadas), que los ciudadanos han perdido una importante confianza que existía hace años hacia la figura de los jueces y fiscales.
Ello no se debe, sin duda alguna, al grado de preparación y profesionalidad de los mismos (sin duda alguna de los más altos de Europa), sino sobre todo, al modo en que repercute en el sistema (el último informe Greco del Consejo de Europa sobre la corrupción en el sistema judicial y legal así lo manifiesta, para España), la manera en que es elegido el máximo órgano de gobierno de los jueces (Consejo General del Poder Judicial) y el obsoleto sistema jerárquico de funcionamiento de la fiscalía (comenzando con el Fiscal General del Estado).
Esto último impide que en provincias medianas o pequeñas los jueces y fiscales apenas cuenten con margen para perseguir los casos de corrupción, y los ciudadanos asistan estupefactos a episodios recientes como algunas sentencias o decisiones adoptadas recientemente (sentencia Marbella, o actitud de la fiscalía aquí de no comparecer en el caso Caladero ) o , por ejemplo, al modo en que ha sido instruido el caso Molinos de La Muela, donde todo el mundo sabe que ha habido muchas más presuntas implicaciones que las investigadas, pero donde es un hecho claro que no se ha llegado hasta el final de donde se debería instruir.
En este contexto, no es de extrañar que alguna asociación nacional de jueces vaya a impugnar el modo en que se ha elegido al actual Consejo del Poder Judicial, donde en lugar de hacerse como en Estados Unidos (donde los miembros más altos de la judicatura pasan por un examen muy estricto ante el Parlamento, no permitiéndose ni la más mínima incompatibilidad, eligiéndose a los mejores), los partidos de turno eligen a las personas más afines, con el fin posteriormente de poder turnarse en tapar escándalos y realizarse favores mutuos en distintos casos donde están implicados unos y otros.
España y Aragón se merecen un sistema judicial eficaz, con más medios materiales y personales, donde el juez sea el garante y protector de los derechos de los ciudadanos frente a las arbitrariedades del poder (recordemos el célebre libro del profesor Eduardo García de Enterría con este título), y donde se llegue hasta el final, con sus últimas implicaciones y actores, en la lucha contra la corrupción y las irregularidades que cometen quienes ejercen cualquier poder.
Quien les habla ya puso de manifiesto muchas de estas presuntas conductas, hace no mucho tiempo, y los hechos actuales nos están dando plenamente la razón, pero el modo en que se está actuando en muchos casos nos da a entender que todavía queda muchísimo por hacer, y que es preciso un cambio radical en mentalidades, en valores, en personas y en la forma de hacer en muchos de los casos.


DIEZ IDEAS PARA IMPULSAR ARAGÓN Y ESPAÑA

Zaragoza, 17 de octubre de 2013

Aragón Digital, 18 de octubre de 2013:

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=113086

Se habla constantemente en Aragón y en España sobre el momento en que técnicamente puede decirse que hemos o que habremos salido de la recesión: el Gobierno afirma que como este año se ha destruido menos empleo y el crecimiento económico es de una décima, ya no existiría recesión.
 Los expertos afirman que es precisa una creación neta de empleo para que podamos estar en presencia ya de un cambio notable en el ciclo económico.
Al margen de quién pueda tener razón en términos económicos, lo cierto es que en España seguimos teniendo casi 6 millones de parados (y en Aragón cerca de 130.000) y que hasta 2018 no se espera una creación de empleo neto y un crecimiento de más de un punto.
¿Debemos resignarnos ante esta realidad?
Mi opinión sincera es que no, y les propongo un decálogo de ideas para poder adelantar 2018 a mucho tiempo antes.
La primera, considero que España debería negociar su deuda pública y privada con las instituciones prestatarias y posponer su pago, en una especie de moratoria. El Gobierno debería ser tajante y valiente en este punto, pues liberaría decenas de miles de euros de recursos públicos para poder ser destinados a otros fines mucho más productivos.
La segunda idea sería la reactivación económica con un plan de inyección real y directa de varias decenas de miles de euros a las PYMEs y autónomos, que son el alma y el corazón económico de este país, para asegurar su liquidez y permitir que se mantenga la actividad y el empleo.
Una tercera sería un plan de incentivación real en la contratación, con bonificaciones a las pequeñas y medianas empresas, tanto a las nuevas como a las ya existentes, en las cuotas a la Seguridad Social, al igual que una rebaja general de cuotas de autónomos mientras permanezca la situación de crisis.
En cuarto lugar, incentivar la inversión pública en infraestructuras para reactivar keynesiamente este sector económico.
Invertir también en nuevas tecnologías de la información, con un plan también de extensión a toda la población.
La sexta idea sería inversión en educación e investigación, pues un país moderno debe aumentar , y no disminuir, en este punto.
En séptimo lugar, con el fin de incentivar la vuelta a España de los cientos de miles de jóvenes que han emigrado en estos tres últimos años, un plan de recuperación de cerebros y personal cualificado, con una estabilidad laboral en empresas y administraciones y centros de investigación, de modo que se valore a la gente con talento.
En séptimo lugar, apostar con decisión por el medio ambiente y las energías renovables, con un plan de desarrollo de este tipo de energías y de la recuperación y limpieza de los montes.
Unido a lo anterior, un plan de empleo local donde los mismos municipios puedan contratar a cientos de miles de personas en la limpieza de montes, de riberas y otro tipo de tareas medioambientales y sociales.
En noveno lugar, un impulso al sector servicios y de los cuidadores de personas mayores y de niños, para incentivar la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, pero con una idea totalmente diferencia a la de la malograda ley de dependencia, e incentivando directamente a las personas que trabajan en el empleo doméstico.
Finalmente, desde los poderes públicos, impulsando la marca “España” (y en Aragón, la marca “Aragón”), con una campaña en Europa y en el mundo para recuperar el prestigio perdido.

Con aproximadamente 40.000 ó 50.000 millones de euros que se ahorrarían con la moratoria en el pago de la deuda, se crearían así muchos cientos de miles de puestos de trabajo.


Es posible lograrlo, pero es preciso un cambio radical en el modo de enfocar las políticas públicas en Aragón y en España.