jueves, 2 de mayo de 2013

ALGUNAS IDEAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS

Aragón Digital (30/4/2013)

Ante las noticias de los últimos días, con más de 6 millones de parados en España y, en Aragón, acercándonos a los 140.000, hablar de optimismo y de esperanza podría parecer osado, cuando no aventurado, y más cuando uno habla con cualquier ciudadano o vecino y lee las noticias económicas en los medios de comunicación, todo son señales de desilusión, de pesimismo y de falta de esperanza hacia el futuro.

Sin embargo, a nuestros hijos y a las generaciones de jóvenes que tenemos hoy en nuestro país y en nuestra Comunidad Autónoma, no podemos dejarles un presente y un futuro como el que acabamos de describir. Se  merecen otra cosa, algo distinto.

Ante ello, creo sinceramente que España y los demás países de la Unión Europea, para comenzar, deberían poner en marcha una política económica totalmente diferente de la que se está desarrollando en la actualidad, en donde se busque alguna fórmula financiera, en el nivel internacional, para posponer el pago de la deuda pública, una especie de moratoria.

Y, con ello, todos los recursos que se liberarían con ello (que serían varios puntos en el PIB de cada Estado europeo), se podrían dedicar a desarrollar políticas keynesianas y de impulso a la inversión pública, a la educación y el reforzamiento de los servicios públicos (sanidad, servicios sociales) para garantizar la cohesión social.

Y con un papel del Estado y los poderes públicos como motores e impulsores del desarrollo económico: con un plan para dar liquidez a las pymes y autónomos (dedicando a ello varias decenas de millones de euros) y un plan masivo de trabajo en el ámbito del medio ambiente y los servicios sociales (de cuidado de personas mayores) y en apoyo a la mujer y a los autónomos jóvenes también para que creen nuevos negocios (con una moratoria en el pago de la seguridad social e impuestos, facilitándoles los miles de locales vacíos que existen…).

Los Estados deben ser valientes y posponer el pago de la deuda  pública (salvando las distancias y el modelo de país y de democracia, pero como se ha hecho por ejemplo en países como Ecuador y otros, que ahora crecen al 5%, y desarrollan la educación y la sanidad y las infraestructuras y el empleo), y con esos recursos, impulsar la economía.

A la vez, para recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y en sus políticos, deberían introducirse reformas en los sistemas democráticos haciendo a éstos mucho más cercanos a sus ciudadanos, con formas de participación y en los sistemas electorales y de representación.

Sólo así los europeos, los españoles y los aragoneses recuperaremos la confianza en nuestra economía, en nuestras instituciones y en nuestro sistema político y social.

Es necesaria una dosis importante de valentía e innovación para llevar a cabo todo ello, pero sinceramente ello es posible, desde las premisas y circunstancias que hemos expuesto.

Nuestros conciudadanos y nuestros hijos y nuestros jóvenes se merecen algo nuevo y distinto, y ojalá algo de ello pueda vislumbrarse en un inmediato futuro.