miércoles, 28 de agosto de 2013

Krugman, Galbraith y sus recetas keynesianas frente a la crisis: otra política económica en Europa es posible

Aragón Digital, 28/8/2013

La política económica que se practica en la Unión Europea y en todos sus Estados, guiada por las recetas neoliberales de Angela Merkel y el Banco Central Europeo, ha dejado a Europa sumida en una permanente recesión que ya dura varios años y cuya salida parece en estos momentos lejana, a no ser que se imponga un radical cambio de rumbo.

En campaña electoral alemana, Merkel, con una mezcla de populismo y mostrando la austeridad como presunta solución para evitar volver a la época de inflación de los años 30, que tanto miedo causa en la población germana, está defendiendo en el fondo los intereses exportadores de las empresas alemanas y también de los bancos germanos, que son acreedores de una parte de la deuda de los países del Sur de Europa, cuya suscripción fue alentada por ellos mismos en los años de burbuja inmobiliaria y crecimiento.

Pero en Europa existe también otra forma de ver las cosas, que es defendida por muchos progresistas e incluso por muchos liberales de centro y personas en general contrarias a las recetas neoliberales.

Frente a esta austeridad a rajatabla, que debilita nuestras economías, nuestras finanzas públicas y nuestro sistema de cohesión social (que nos ha costado tantas décadas lograr), tenemos una alternativa: la vuelta al Estado regulador, vigilante del proceso económico e impulsor de la economía.

Es la visión positiva del Estado, de lo público, como controlador de los desmanes de los mercados (que son los auténticamente causantes de la crisis) y como impulsor fundamental de la economía, a través de la inversión pública, en infraestructuras, en educación y en los servicios públicos.

En Europa, en España y en Aragón existe muchísimo talento, en muchos cientos de miles de jóvenes, de mujeres, de empresarios con ideas, de científicos, de cientos de miles de empleados públicos que piensan que el Estado puede funcionar mejor con otra forma de gestionar desde los políticos.

Sí. Existe esta alternativa.

A esta forma de entender el papel del Gobierno en la economía se le llama Keynesianismo, en honor al gran economista británico de los años 30 que auspició el New Deal y la recuperación económica del desastre de la posguerra.

Hoy en día su antorcha es llevada, con mucho honor y fuerza, por un grupo de economistas en todo el mundo, con Paul Krugman y otras figuras brillantes a la cabeza.

Sorprende que en Estados Unidos, con una tradición más liberal en cuanto al papel del Estado en la economía, la Administración Obama sea mucho más keynesiana que los gobiernos de la Unión Europea.

Parece que las ideas del gran economista norteamericano John Kenneth Galbraith, a favor del papel del Gobierno y de la justicia social, están mucho más implantadas ahora en EEUU que en Europa.

Sin Estado y sin Gobierno fuerte no hay economía fuerte, y los mercados y los intereses de las grandes corporaciones y países dejan arrinconados a los países pequeños y del Sur de Europa.

España y Aragón deberían tomar nota de todo ello y mirar mucho más a Keynes, a Krugman y a Galbraith y tomar consejo de los economistas de nuestro continente que, desde los distintos gobiernos, universidades y centros de pensamiento están a favor de dar un giro, un rumbo a todo lo que se está haciendo desde Bruselas y Berlín y siguiendo por los demás gobiernos europeos.

martes, 28 de mayo de 2013

Ciudad de la Justicia: Nuevo espacio, nuevo sistema judicial

Aragon Digital, 28/5/2013


Eramos muchos los juristas aragoneses que albergábamos nuestras dudas sobre cómo sería el funcionamiento de la nueva Ciudad de la Justicia en la Expo, tras tantos meses de obras, reformas, incertidumbres e incógnitas sobre cómo resultaría el nuevo recinto en la Expo con el funcionamiento de los nuevos Juzgados, que se han inaugurado con las vistas públicas, en el Juzgado Contencioso 5, magníficamente gestionado por el ejemplar Magistrado Don Javier Oliván.
Esta semana hemos tenido la ocasión de ser testigos presenciales de una de las primeras vistas judiciales celebradas en el nuevo recinto que se inauguraba para el público en Ranillas, y las nuevas instalaciones han estado a la altura de las circunstancias.
Ante los nuevos desafíos y dificultades que nos plantea la nueva ley de tasas (que entiendo que debe ser derogada por el Parlamento o anulada por el Tribunal Constitucional, ante el atropello que supone para el derecho a la tutela judicial efectiva), y la dificultad de prestar el servicio de defensa a los ciudadanos en estos difíciles tiempos de crisis, sin embargo, la comunidad jurídica de Aragón entiendo que debe aprovechar este nuevo espacio que se nos brinda para poder hacer una reflexión sobre los importantes retos que nuestra Justicia tiene en los tiempos actuales, y que Aragón sea una Comunidad pionera en la gestión eficiente de la Administración de Justicia en los tiempos actuales.
Es urgente, a mi juicio, reforzar el servicio del turno de oficio, ante tantos miles de ciudadanos que en tiempos de crisis necesitan acudir a los servicios de justicia gratuita; coordinar las competencias de la Administración de Justicia (Gobierno de Aragón y Gobierno central) con los principales operadores jurídicos de la región (colegios de abogados y de procuradores y ciudadanos usuarios de la justicia), con el fin de conseguir unas prestaciones públicas acordes con este siglo XXI en el que vivimos; y mejorar también el apoyo a la comunidad jurídica (abogados, procuradores, jueces, fiscales, funcionarios…), para que puedan desempeñar su función de servicio a nuestros conciudadanos en las mejores condiciones posibles.
En Aragón contamos con juristas excepcionales (desde tiempo inmemorial), con una tradición de muchos siglos de singularidad en nuestro sistema legal y de fueros (los dos edificios de la Expo llevan el nombre de “Fueros de Aragón” y “Vidal de Canellas”), y con una comunidad jurídica unida sobre el objetivo de poder enfrentarnos con eficacia a todos estos retos que tenemos ante nuestro horizonte.
Aprovechemos este nuevo reto que hemos inaugurado para poder ser pioneros en España en una justicia eficiente y al servicio del ciudadano, dando ejemplo de buen hacer y de servicio a nuestros conciudadanos.

jueves, 2 de mayo de 2013

ALGUNAS IDEAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS

Aragón Digital (30/4/2013)

Ante las noticias de los últimos días, con más de 6 millones de parados en España y, en Aragón, acercándonos a los 140.000, hablar de optimismo y de esperanza podría parecer osado, cuando no aventurado, y más cuando uno habla con cualquier ciudadano o vecino y lee las noticias económicas en los medios de comunicación, todo son señales de desilusión, de pesimismo y de falta de esperanza hacia el futuro.

Sin embargo, a nuestros hijos y a las generaciones de jóvenes que tenemos hoy en nuestro país y en nuestra Comunidad Autónoma, no podemos dejarles un presente y un futuro como el que acabamos de describir. Se  merecen otra cosa, algo distinto.

Ante ello, creo sinceramente que España y los demás países de la Unión Europea, para comenzar, deberían poner en marcha una política económica totalmente diferente de la que se está desarrollando en la actualidad, en donde se busque alguna fórmula financiera, en el nivel internacional, para posponer el pago de la deuda pública, una especie de moratoria.

Y, con ello, todos los recursos que se liberarían con ello (que serían varios puntos en el PIB de cada Estado europeo), se podrían dedicar a desarrollar políticas keynesianas y de impulso a la inversión pública, a la educación y el reforzamiento de los servicios públicos (sanidad, servicios sociales) para garantizar la cohesión social.

Y con un papel del Estado y los poderes públicos como motores e impulsores del desarrollo económico: con un plan para dar liquidez a las pymes y autónomos (dedicando a ello varias decenas de millones de euros) y un plan masivo de trabajo en el ámbito del medio ambiente y los servicios sociales (de cuidado de personas mayores) y en apoyo a la mujer y a los autónomos jóvenes también para que creen nuevos negocios (con una moratoria en el pago de la seguridad social e impuestos, facilitándoles los miles de locales vacíos que existen…).

Los Estados deben ser valientes y posponer el pago de la deuda  pública (salvando las distancias y el modelo de país y de democracia, pero como se ha hecho por ejemplo en países como Ecuador y otros, que ahora crecen al 5%, y desarrollan la educación y la sanidad y las infraestructuras y el empleo), y con esos recursos, impulsar la economía.

A la vez, para recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y en sus políticos, deberían introducirse reformas en los sistemas democráticos haciendo a éstos mucho más cercanos a sus ciudadanos, con formas de participación y en los sistemas electorales y de representación.

Sólo así los europeos, los españoles y los aragoneses recuperaremos la confianza en nuestra economía, en nuestras instituciones y en nuestro sistema político y social.

Es necesaria una dosis importante de valentía e innovación para llevar a cabo todo ello, pero sinceramente ello es posible, desde las premisas y circunstancias que hemos expuesto.

Nuestros conciudadanos y nuestros hijos y nuestros jóvenes se merecen algo nuevo y distinto, y ojalá algo de ello pueda vislumbrarse en un inmediato futuro.