domingo, 26 de agosto de 2012

VOLVER A KEYNES

Aragón Digital , 1 y 2 de septiembre de 2012
Fundación Ciencias de la Documentación, 27 agosto 2012

Los medios de comunicación en estos días anuncian que la Unión Europea está preparando un escenario de salida de Grecia del Euro, porque según se afirma, existirían estudios que acreditarían que resultará más caro rescatar al país helénico que dejarle salir de la moneda común.
Al mismo tiempo, los alemanes quieren negociar un nuevo tratado comunitario en donde se crearía un organismo comunitario central que controlaría los presupuestos de los Estados con mayores dificultades en sus finanzas públicas
Estos dos nuevos escenarios financieros y políticos que se avecinan en Europa nos llevan a una clara reflexión: los europeos continuamos empeñados en las políticas económicas de reducción del gasto y de recortes en todas las partidas presupuestarias, sin distinción, con el objetivo supuestamente de calmar a los mercados y reducir las primas de riesgo de las deudas.
Pero esta forma de entender la economía y las políticas públicas entiendo que es radicalmente equivocada, y que se olvida que en economía, sólo las políticas de estímulo nos harán recuperar de nuevo la senda del crecimiento, y que el recorte y la reducción de gastos, realizada indiscriminadamente, como ahora, sólo conducirán a años de estancamiento.
Ante ello, considero que la mejor opción es poner de nuevo al gran economista británico John Maynard KEYNES como punto de referencia central de los europeos en nuestras políticas económicas, con una beligerancia mucho mayor con los mercados financieros y su forma especulativa de jugar con nuestra deuda.
Debe tenerse en cuenta que contamos con millones de ahorradores en Europa, que hasta ahora habían invertido en bolsa y en otros productos financieros ofrecidos por los bancos
Pero que si los Estados les incentivan de modo inteligente, ellos mismos podrían ser quienes adquirieran la deuda, pero a precios mucho más razonables en intereses.
Con ello, Europa (y también España y Aragón, donde seguimos a rajatabla las actuales exigencias comunitarias) retomaría el camino del crecimiento y de la confianza de los consumidores.
Porque con unos Estados “tranquilos” desde el punto de vista de sus finanzas públicas, se reactivaría la inversión en infraestructuras (como decía Keynes) y se reforzaría (hay que aumentar, incluso en tiempos de crisis, y jamás recortar) la inversión en educación e investigación, que son siempre las claves del futuro de una nación.
Porque España y Aragón necesitan nuevamente (ya lo necesitaban hace dos años, pero parece que nuevamente lo precisan ahora, pues ningún gobierno hasta ahora ha acertado con la crisis) un giro radical en sus formas de hacer políticas públicas.
Quizás algo nuevo se esté vislumbrando con los nuevos movimientos sociales e ideológicos que se están vislumbrando, que tardarán un poco en fraguar, pero que ojalá se conviertan en un nuevo paradigma que sepa aunar un Estado fuerte y regulador, con una iniciativa privada motivada (basada en la pequeña y mediana empresa y el autónomo) , que sepa crear riqueza y a la que los poderes públicos mimen e incentiven constantemente, reduciendo la burocracia y las trabas y valorando la innovación, que es la razón de ser del español y del aragonés.