martes, 7 de agosto de 2012

La reinvención del gobierno

Fundación Ciencias de la Documentación
6 de agosto de 2012

En las situaciones de crisis y de dificultad de instituciones y de las sociedades es cuando se demuestra la capacidad de reacción y la valentía para afrontar los retos, y también cuando se emprenden los cambios y las transformaciones más importantes.

En el momento actual de recesión económica, se habla continuamente de corregir los fallos del mercado y de la necesidad por parte de las empresas de ser más eficiente y de adaptarse mucho mejor a los extraordinarios cambios a los que nos enfrentamos.

Sin embargo, existe otro ámbito, que es el de lo público, el del Gobierno y la Administración, cuyo correcto y eficiente funcionamiento es esencial para conseguir un efectivo desarrollo económico y social y un sistema transparente y que funcione adecuadamente. En Estados Unidos se habla desde hace décadas de la reinvención de los Gobiernos (véase la conocida obra, con este mismo título, de Ted Gaebler y David Osborne).

En España, salvando las distancias con Norteamérica, en los últimos 30 años la Administración ha crecido notablemente, y hemos pasado de ser el país europeo con menos intervención estatal a ser hoy uno de los Estados con más burocracia.

Todo ello supone, en términos económicos, un coste que es difícilmente asumible en una situación actual de dificultad económica, y que para la competitividad de nuestra economía, es un lastre que es preciso corregir.

Otros países, como algunas de las llamadas naciones emergentes, cuentan con burocracias en general más ágiles que la nuestra y, por este motivo, están mucho más preparados para competir en la economía globalizada actual, basada en las nuevas tecnologías y en los nuevos sectores emergentes, como las energías renovables, los servicios sociales y otros de alto valor añadido.

Debemos ser conscientes de este impresionante reto de reforma administrativa que tenemos por delante, porque una Administración lenta y demasiado intervencionista es un obstáculo para el desarrollo.

Por contra, un Gobierno y una Administración eficientes son una garantía de impulso de la economía y de la sociedad, pues no podemos afrontar los grandes retos que tenemos en este siglo XXI con un aparato burocrático propio en muchos casos del siglo XIX.

Existen muchos ejemplos de Administraciones eficaces y de servicios que sí se están adaptando muy bien a estos nuevos retos, porque debemos decir con claridad que lo público es necesario para el correcto funcionamiento de nuestro sistema, y para que los valores europeos de la democracia social que ya instauramos en el viejo continente a partir de 1945 continúen teniendo pleno vigor.

El reto que tenemos por delante es enorme, pero por este mismo motivo, todos los Gobiernos sin excepción deben tener la valentía y la capacidad de decisión suficiente para emprender una auténtica reinvención de los Gobiernos, y aprovechar el talento y la preparación de muchos de sus funcionarios, que están esperando que alguien desde arriba actúe como ejemplo y revulsivo de una situación que debe cambiar de inmediato, para tener el Gobierno moderno del siglo XXI que nos merecemos.