miércoles, 16 de noviembre de 2011

POR UNA RESERVA FEDERAL EN LA UNIÓN EUROPEA

Las turbulencias financieras de los últimos días ponen de manifiesto que la Unión Europea continúa siendo un gigante económico (un mercado común de más de 400 millones de consumidores), pero a la vez, un enano político.

Desde la creación del Euro como moneda común, hace 10 años, varios han sido los nuevos Tratados aprobados, los intentos por aprobar una Constitución , al mismo tiempo que la Unión se ha ampliado con nuevos miembros.

Pero en esta década los avances en la integración política europea han sido muy tímidos, y ésta continúa siendo la asignatura pendiente de Europa: la del fortalecimiento de sus instituciones y el necesario reforzamiento de sus competencias.

Ante unos voraces mercados internacionales, la Unión Europea es el eslabón más débil dentro de las economías desarrolladas y de los países emergentes.

Por este motivo, en épocas de dificultad es cuando debe acreditarse la talla política de quienes nos gobiernan, y es claro que a día de hoy, en Europa, es necesario que nuestros líderes estén a la altura de las circunstancias, y adopten medidas contundentes para sacarnos antes de la crisis.

El primer paso que en mi opinión debería darse es reforzar el poder de regulación económica de las autoridades europeas, cuyo principal y primer punto de referencia debe ser, como estos días ha señalado con acierto un diario nacional en su editorial, la creación de un Tesoro Europeo. Es decir, una Reserva Federal del euro, que cuente con competencias muy reforzadas en relación con la política monetaria de la Unión, y que cuente con capacidad para emitir bonos y que sus decisiones estén por encima de las de los Estados de la UE, que hoy son incapaces , por sí solos, de controlar la vorágine de los mercados financieros

Debería convocarse una reunión urgente de Jefes de Estado y de Gobierno (un Consejo) y adoptarse estas decisiones, con una modificación inmediata de los Tratados Constitutivos de la UE.

España necesita a Europa, y la Unión Europea es hoy el punto de referencia para el progreso de nuestro país, y el nuevo gobierno que salga de las elecciones del domingo deberá implicarse, sin duda, en este objetivo tan importante que hemos señalado en este artículo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL VERDADERO CAMBIO QUE NECESITAMOS

Tras la celebración de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de mayo, y a unos días de las elecciones generales anticipadas del 20 de noviembre, se ha abierto una polémica entre los dos grandes partidos (PSOE y PP) sobre la procedencia o no de los recortes en los presupuestos públicos como una de las medidas para salir antes de la crisis y cumplir con las exigencias de la Unión Europea.

Ante ello, debemos plantearnos si los recortes son la solución para sanear las finanzas públicas o, por el contrario, si existen otras alternativas posibles.

La reducción de gastos es la medida más inmediata y directa para reducir el déficit, pero no es lo mismo reducir gasto en asesores o en coches oficiales (muy pequeño en relación con el presupuesto total) que reducir inversiones públicas en educación, sanidad, servicios sociales o infraestructuras.

Lo que es claro es que el ritmo de gasto público (descontrolado e irresponsable en muchos casos) que hemos tenido en los últimos 10 años en España en muchas de nuestras Administraciones (con independencia de su signo político) no es sostenible ante una economía hoy globalizada donde los países emergentes compiten con nosotros con un presupuesto público mucho más reducido y con otras ventajas comparativas que año a año nos están dejando atrás.

Debemos mentalizarnos que se avecina una nueva situación en los próximos años en donde el Estado no puede ya ser el garante de la vida de los ciudadanos hasta el último detalle de nuestra existencia, y que deben abrirse espacios de libertad para los individuos, sobre todo en el ámbito económico y en el de la reducción del asfixiante intervencionismo que se ha acrecentado hoy con el aumento de la regulación de las Comunidades Autónomas.

Pero para que creemos individuos responsables, a los que el Estado permita espacios de más libertad es imprescindible mejorar la calidad de nuestro sistema educativo y aumentar la cultura de la población, por lo que será preciso en los próximos años invertir en educación y en cultura más y, sobre todo, mejor.

Debemos pasar de la España del subsidio y donde el Estado se responsabiliza de todo a la España donde el ciudadano recupera el protagonismo en la vida económica y social, y donde la creación de nuevas empresas y negocios, el apoyo imprescindible a los autónomos y a las PYMES y a los empresarios que creen riqueza sea la punta de lanza de nuestra política económica y social.

Pero ello debe hacerse con una sensibilidad social necesaria, donde no se deje excluidos a ningún sector de la población, pues ante el probable nuevo gobierno conservador que se avecina, corremos también el riesgo de aplicar el recorte por el recorte y excluir del sistema a millones de españoles que necesitan un apoyo público indudable, porque no han tenido la oportunidad de formarse o de encontrar oportunidades de incluirse en el sistema

Para lograr todos los objetivos que acabamos de exponer, es imprescindible un gran pacto nacional entre el PSOE y el PP para salir de la crisis, y entre todas las Administraciones (estatal, autonómicas y locales) para coordinar competencias y aunar esfuerzos para salir de esta situación.

En España y en Aragón contamos con cientos de miles de personas con un gran talento y capacidad para gestionar y para poner en marcha nuevas iniciativas, pero sin la unión de todos, difícilmente podremos salir adelante.

El reciente y feliz anuncio sobre el fin de ETA debe ser una oportunidad para tender hacia una nueva España (unida y sin posibilidad de secesionismos) de concordia y de cooperación, donde dejemos atrás también la guerra civil que tanto daño causó a nuestros abuelos, y que miremos hacia delante y pensemos en los nuevos valores democráticos, de esfuerzo y de cooperación que deberían ser los que se impongan a partir de ahora si queremos de verdad progresar y recuperar nuestra posición importante en Europa y en el mundo.