domingo, 13 de noviembre de 2011

EL VERDADERO CAMBIO QUE NECESITAMOS

Tras la celebración de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de mayo, y a unos días de las elecciones generales anticipadas del 20 de noviembre, se ha abierto una polémica entre los dos grandes partidos (PSOE y PP) sobre la procedencia o no de los recortes en los presupuestos públicos como una de las medidas para salir antes de la crisis y cumplir con las exigencias de la Unión Europea.

Ante ello, debemos plantearnos si los recortes son la solución para sanear las finanzas públicas o, por el contrario, si existen otras alternativas posibles.

La reducción de gastos es la medida más inmediata y directa para reducir el déficit, pero no es lo mismo reducir gasto en asesores o en coches oficiales (muy pequeño en relación con el presupuesto total) que reducir inversiones públicas en educación, sanidad, servicios sociales o infraestructuras.

Lo que es claro es que el ritmo de gasto público (descontrolado e irresponsable en muchos casos) que hemos tenido en los últimos 10 años en España en muchas de nuestras Administraciones (con independencia de su signo político) no es sostenible ante una economía hoy globalizada donde los países emergentes compiten con nosotros con un presupuesto público mucho más reducido y con otras ventajas comparativas que año a año nos están dejando atrás.

Debemos mentalizarnos que se avecina una nueva situación en los próximos años en donde el Estado no puede ya ser el garante de la vida de los ciudadanos hasta el último detalle de nuestra existencia, y que deben abrirse espacios de libertad para los individuos, sobre todo en el ámbito económico y en el de la reducción del asfixiante intervencionismo que se ha acrecentado hoy con el aumento de la regulación de las Comunidades Autónomas.

Pero para que creemos individuos responsables, a los que el Estado permita espacios de más libertad es imprescindible mejorar la calidad de nuestro sistema educativo y aumentar la cultura de la población, por lo que será preciso en los próximos años invertir en educación y en cultura más y, sobre todo, mejor.

Debemos pasar de la España del subsidio y donde el Estado se responsabiliza de todo a la España donde el ciudadano recupera el protagonismo en la vida económica y social, y donde la creación de nuevas empresas y negocios, el apoyo imprescindible a los autónomos y a las PYMES y a los empresarios que creen riqueza sea la punta de lanza de nuestra política económica y social.

Pero ello debe hacerse con una sensibilidad social necesaria, donde no se deje excluidos a ningún sector de la población, pues ante el probable nuevo gobierno conservador que se avecina, corremos también el riesgo de aplicar el recorte por el recorte y excluir del sistema a millones de españoles que necesitan un apoyo público indudable, porque no han tenido la oportunidad de formarse o de encontrar oportunidades de incluirse en el sistema

Para lograr todos los objetivos que acabamos de exponer, es imprescindible un gran pacto nacional entre el PSOE y el PP para salir de la crisis, y entre todas las Administraciones (estatal, autonómicas y locales) para coordinar competencias y aunar esfuerzos para salir de esta situación.

En España y en Aragón contamos con cientos de miles de personas con un gran talento y capacidad para gestionar y para poner en marcha nuevas iniciativas, pero sin la unión de todos, difícilmente podremos salir adelante.

El reciente y feliz anuncio sobre el fin de ETA debe ser una oportunidad para tender hacia una nueva España (unida y sin posibilidad de secesionismos) de concordia y de cooperación, donde dejemos atrás también la guerra civil que tanto daño causó a nuestros abuelos, y que miremos hacia delante y pensemos en los nuevos valores democráticos, de esfuerzo y de cooperación que deberían ser los que se impongan a partir de ahora si queremos de verdad progresar y recuperar nuestra posición importante en Europa y en el mundo.