viernes, 22 de julio de 2011

EL LEGADO DEL PRESIDENTE ZAPATERO: LAS PRIMARIAS DEL PSOE EN 2011


REVISTA CAMPAIGNS&ELECTIONS (Junio 2011)

César Ciriano Vela

(http://content.yudu.com/A1sj57/CandEJunio11/resources/index.htm?referrerUrl=)

El Presidente del Gobierno de España, y a la vez Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, fue elegido al frente del Partido en el Congreso federal de julio de 2000, y presidente de la Nación en las elecciones del 14 de marzo de 2004.

En todo este tiempo, ha ejercido un liderazgo indiscutible en el socialismo español, contando con un apoyo prácticamente unánime entre los militantes y simpatizantes, pues en unas elecciones tremendamente duras y polémicas, como fueron las de 2004, fue capaz de devolver a los socialistas al gobierno después de dos legislaturas de gobiernos conservadores del Partido Popular de José María Aznar y Mariano Rajoy.

Aunque muchos militantes y medios de comunicación esperaban que el presidente Zapatero concurriera a las elecciones generales de marzo de 2012, en un tercer y último mandato, en el Comité Federal del PSOE del pasado 3 de abril, anunció (para sorpresa de muchos) que no se presentará como candidato socialista en estos comicios.

Esta sorprendente decisión (pues continuaba contando con un apoyo mayoritario , por no decir que unánime, entre los militantes del PSOE) le honra a nuestro presidente, pues ha sido capaz de ceder a las presiones de grupos importantes (el banquero más importante del país, Emilio Botín, le recomendó que continuara otro mandato), y con ella ha terminado de instaurar, tácitamente, como hizo su predecesor José María Aznar, la limitación de los presidentes del Gobierno a dos únicos mandatos, tal y como se encuentra instaurado, en el ámbito legal en esta ocasión, en EEUU, Francia, algunos países latinoamericanos y en otras democracias modernas actuales.

Tras la derrota en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, el PSOE ha abierto su proceso de elecciones primarias en unas condiciones desfavorables, que sin duda alguna han motivado los últimos movimientos de los últimos días y semanas, y que han descartado a Carmen Chacón, que era la principal candidata alternativa al candidato favorito, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Según los Estatutos del partido socialista, en este proceso pueden concurrir todos los candidatos que consigan al menos el 10% de los avales de los más de 200.000 militantes actuales del partido, de modo que en distintas comunidades (Andalucía, Cataluña, Madrid…) varios candidatos están recogiendo avales de los afiliados en las últimas semanas, con la finalidad de disputar al único candidato que ha anunciado que concurre a las primarias (Alfredo Pérez Rubalcaba) el cartel electoral en marzo de 2012.

Las elecciones primarias se celebrarán si existen al menos dos candidatos que reúnan los requisitos que establece la normativa interna del partido, donde para concurrir a elecciones primarias es posible hacerlo con el aval del porcentaje mencionado de los militantes, o con del de una parte de los miembros del Comité Federal o de la Comisión Ejecutiva Federal.

El candidato favorito, Alfredo Pérez Rubalcaba (Vicepresidente primero del Gobierno y Ministro del Interior) destaca por su brillantez intelectual y por su amplia experiencia de gobierno, y en tiempos de crisis como los actuales transmite una imagen de seguridad en las medidas ante la crisis y de firmeza en la lucha contra el terrorismo de ETA (con una organización criminal que está a punto de desaparecer).

Frente a él, la frustrada candidata, Carmen Chacón (que anunció su renuncia a concurrir a las primarias unos días antes del Comité Federal del 28 de mayo, que abrió el proceso) destacaba por su juventud y por el hecho de ser la primera mujer que aspira a ser presidenta del Gobierno de la Nación.

Ahora sólo han quedado, frente a Rubalcaba, los casi 10 candidatos que han anunciado que lucharán por conseguir los 22.000 avales necesarios (el 10% de los militantes socialistas), pero a pesar de la novedad y renovación que suponen las ideas de todos ellos (algunos muy jóvenes, con apenas 30 años, y que han dado muestras de una gran valentía al concurrir a este proceso), ninguno de ellos es conocido entre la militancia, por lo que, a no ser que unan todas las candidaturas o que realicen una campaña con medios suficientes, es muy probable que Rubalcaba quede finalmente como único candidato y como el único que reúna los requisitos exigidos por la normativa interna del Partido.

El porcentaje excesivo del 10% de avales limita la democracia interna del Partido Socialista porque, a diferencia de lo que sucede en otras democracias avanzadas como EEUU, en la práctica a las primarias sólo puede concurrir un candidato que cuenta con el respaldo orgánico territorial de alguna federación entera del PSOE, lo que imposibilita a los jóvenes y a los nuevos talentos políticos del socialismo español el concurrir en este proceso, en el que con casi toda probabilidad Rubalcaba saldría elegido por los militantes por su experiencia y capacidad política.

Los medios de comunicación de la derecha (cuyos partidos nunca han celebrado primarias) aprovechan esta rigidez del sistema socialista de primarias para criticar las limitaciones de este proceso tan limitado que ha abierto este partido.

Si finalmente no se celebran elecciones primarias, porque sólo exista un único candidato de consenso, Alfredo Pérez Rubalcaba será el candidato socialista en 2012 , y por tanto quien se medirá al líder de la derecha, Mariano Rajoy.

Con el proceso de elecciones primarias, el Partido Socialista vuelve a su tradición de elección democrática de sus principales líderes, y se repetiría el proceso ya vivido en 1998 con las primarias nacionales entre José Borrell y Joaquín Almunia, aunque en esta ocasión ambos candidatos son muy apoyados tanto por distintas direcciones del partido (regionales y nacional) y por los militantes, por lo que el ganador contaría, sin ninguna duda, con el apoyo unánime de todo el socialismo español.

Con ello, el partido ganaría en vitalidad y se encontraría en condiciones de disputar en marzo de 2012, con alguna garantía de éxito, unas elecciones donde los medios de comunicación dan ya por ganador al Partido Popular, pero donde la debilidad permanente de su líder nacional (Mariano Rajoy que, a pesar de su seriedad y preparación, continúa sin entusiasmar y no ha logrado el mando del partido, además de estar acosado en varias regiones por distintos casos de corrupción muy graves), pero donde en un país en el que resulta difícil alcanzar la mayoría absoluta de 175 diputados, los pactos postelectorales pueden dar lugar a un nuevo gobierno socialista, si bien esta vez en coalición con los grupos de izquierda y nacionalistas, mucho más cercanos en esta última década al Partido Socialista que al Partido Popular.

La era del presidente Zapatero y el legado que deja al Partido Socialista y a España puede diferenciarse perfectamente en dos etapas bien diferentes: una primera, que coincide con su primer mandato al frente del país (2004-2008) y con sus primeros 8 años como líder socialista (2000-2008), donde consiguió renovar y democratizar al partido socialista, y logró mantener los años de prosperidad económica de los gobiernos populares con un incremento de las políticas sociales y un importante avance en los derechos ciudadanos (a favor de la igualdad entre hombres y mujeres o de algunos grupos que habían sido sometidos a una discriminación histórica en España).

La segunda etapa al frente del Gobierno y del Partido coincide con la actual legislatura (2008-2012), y ha estado claramente determinada por la situación de crisis económica progresiva en la que ha ido entrando España a partir del verano de 2008, y en donde Zapatero cometió el importante error de minimizar al principio el impacto de la crisis (en una actitud de optimismo vital que es buena en un político pero que en tiempos de dificultad debe adaptarse a la realidad), y con ello perder un precioso tiempo en la adopción de unas medidas iniciales que, en el caso de haberse puesto en marcha desde los primeros meses de la crisis, habrían evitado los importantes recortes sociales que se han realizado en 2010 y 2011.

Con estos últimos, el presidente ha experimentado un importante desgaste en la opinión pública, y ha pasado de doblar en valoración al líder de la oposición y de ser apoyado por el 70% de los españoles, a ser rechazado por idéntico porcentaje, al igual que le sucedió al presidente Aznar en sus dos últimos años de mandato (2003 y 2004), por los importantes errores cometidos a raíz de la guerra de Irak y el escándalo del petrolero Prestige.

El legado del presidente Zapatero no podrá apreciarse a corto plazo, como sucedió con sus predecesores (Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar), cuyos logros indiscutibles en distintos ámbitos (recuperación de la democracia en el caso del primero, consolidación de la misma y modernización e integración en Europa en el del segundo, y bonanza económica y eficiencia en la gestión en el del tercero), sólo será valorado por la opinión pública cuando hayan transcurrido varios años desde la fecha de su retirada.

Aunque las críticas por la crisis económica han recaído casi exclusivamente sobre Zapatero, éste pasará a la historia como el joven presidente que consiguió que el socialismo español mantuviera una combinación entre política económica liberal y apoyo decidido a las políticas sociales y en la consolidación de las libertades y derechos en España, aunque la galopante crisis económica actual es probable que limite su legado prácticamente al último de los puntos, que la nueva generación de líderes socialistas (los que rondan ahora los 40 años) deberá compensar con una vuelta a la tradición socialdemócrata de las políticas de expansión del Estado del bienestar.

Sin embargo, quedan al menos dos asignaturas pendientes en el socialismo español que Zapatero no ha sido capaz de dejar definitivamente resueltas (y que Clinton y Obama por ejemplo sí han hecho en la izquierda norteamericana, y otros líderes como Lula u otros en Latinoamérica): el desterrar definitivamente la imagen de que la izquierda cuando gobierna no es capaz de realizar una gestión económica eficiente; y también, en segundo lugar, la tarea pendiente en España de reforma y reinvención de los Gobiernos y Administraciones, para convertirlos definitivamente en más eficaces y eficientes y para reducir de modo significativo la corrupción en España.

En este último ámbito el presidente Zapatero ha aprobado normas importantes (como la reciente reforma del Código Penal, o las distintas normas y medidas aprobadas sobre simplificación administrativa y extensión de la Administración electrónica), pero el socialismo español y la izquierda española del siglo XXI deben ser capaces de manejar con eficiencia la economía y la gestión pública, para conseguir que el modelo social europeo que se ha instaurado en España en los últimos 25 años sea compatible con los impresionantes retos que nos plantea la actual economía globalizada, con los nuevos países emergentes que va a obligar a los progresistas occidentales a reinventarse y a adaptarse a estos nuevos tiempos que están llegando.