domingo, 5 de junio de 2011

ARAGÓN: CAMBIO DE CICLO Y NECESIDAD DE RENOVACIÓN DE LA IZQUIERDA

El resultado de las elecciones del pasado 22 de mayo en Aragón ha sido espectacular y, a la espera de los pactos en más de 140 municipios (sobre 700) donde no ha existido mayoría absoluta, la conclusión a la que llegan todos los analistas políticos y expertos electorales es muy clara: se ha producido el cambio de ciclo político más importante en los últimos 30 años de andadura democrática, superior incluso al vuelco que se produjo en 1995.

El Partido Socialista, que había dominado de modo abrumador en Aragón desde 1999 y, sobre todo, desde 2003 (controlando en presupuesto casi el 90% del poder autonómico y local en nuestra Comunidad), ha perdido en estas elecciones más del 70% de este poder, que ha pasado ahora a manos del Partido Popular, que es el gran vencedor en estas elecciones.

Es un hecho claro que el desastre electoral de los socialistas se ha producido en toda España, donde el PP ha aventajado al PSOE por casi 10 puntos (el porcentaje más alto en unas municipales, desde 1977), pero también es cierto que en Aragón, partiendo de la importante ventaja que obtuvo el PSOE sobre el PP en 2003 y 2007, el hundimiento del PSOE ha sido todavía más espectacular.

Más que una victoria del PP, con una campaña electoral con un tono bajo, lo que se ha producido es un hundimiento del PSOE aragonés.

A ello han contribuido no sólo los factores nacionales, sino también otra serie de circunstancias especiales de Aragón, como pueden ser el desacierto en el planteamiento de la campaña (los principales candidatos no han visitado comarca a comarca y pueblo a pueblo, como sí lo han hecho los populares), así como la elección de la candidata que ha encabezado el cartel (Almunia), con un perfil político muy bajo, que ha desmovilizado sin duda a muchos miles de votantes socialistas fieles en otras ocasiones.

Frente al hundimiento del PSOE, también destaca la bajada importante del PAR, con su pérdida de representación en el Ayuntamiento de Zaragoza, por primera vez en 30 años, pero que ha mantenido su representación territorial gracias a su presencia importante en los pequeños municipios.

Ante el resultado de los socialistas, quien más ha salido beneficiado ha sido Izquierda Unida, que ha doblado sus resultados de 2007, con una CHA que sólo ha crecido tímidamente, por la tibia campaña que ha realizado, sin mostrarse capaz de aprovechar el hundimiento socialista.

Tras las elecciones del 22 de mayo se abre un nuevo ciclo político en Aragón, con un cambio espectacular, pero donde ningún partido ha sido capaz, hasta el momento, de explicar a los ciudadanos cuál es su plan para sacar a nuestra Comunidad de la crisis económica, como está sucediendo en autonomías vecinas (como la vasca, la Navarra…).

A pesar del resultado, a la vista de quiénes han sido los candidatos, es claro que en el futuro inmediato deberá imponerse en Aragón un cambio radical en la forma de hacer política en estos últimos años, y todos los partidos, sin excepción, deberán acometer reformas en su seno que los hagan más democráticos y participativos, para evitar la importante desafección popular, que se ha plasmado en el importante movimiento del 15-M, con un gran apoyo también en Aragón.

En particular, la izquierda, y el Partido Socialista, deberá llevar a cabo en los dos próximos años una regeneración y una renovación profunda y radical, con la sustitución de la mayoría de los dirigentes que ha tenido en estos últimos 20 años, y con un cambio en sus estructuras y funcionamiento interno, y con el fin del llamado “Marcelinato”, que con sus aciertos y sus errores ha gobernado el socialismo aragonés en los últimos 15 años.

Porque ideológicamente Aragón es una comunidad de centro izquierda, pero sin un cambio profundo de dirigentes y de políticas, podemos vivir muchos años de gobierno de la derecha, a no ser que se acometan, en especial en el Partido Socialista, los importantes cambios que los militantes, simpatizantes y la ciudadanía han transmitido el 22 de mayo.