domingo, 27 de marzo de 2011

REFORMA DEL SISTEMA POLÍTICO PARA VENCER LA CRISIS

Las elecciones del próximo día 22 de mayo se presentan, según un estudio elaborado por el prestigioso equipo sociológico del profesor Toharia que saldrá a la luz en los próximos días, como las elecciones de la confianza en el sistema democrático, pero no en el modo en que se está gestionando en los últimos tiempos.

En nuestro país, afortunadamente, después de dos siglos de inestabilidad democrática, de continuas dictaduras y golpes de Estado y de la teoría machadiana de las dos Españas, estas tres décadas de andadura constitucional nos han permitido a los españoles asentar profundamente los hábitos democráticos, y la llegada en estos años de las nuevas tecnologías (y las redes sociales, la extensión de Internet, los medios digitales independientes…) está permitiendo aumentar la libertad de los ciudadanos.

Sin embargo, la confianza de la población en sus políticos (con la valoración de los principales líderes en mínimos históricos) se encuentra en estos momentos bajo mínimos, como bien concluye el estudio sociológico antes mencionado.

Ante esta situación, la única solución que existe es la de reforzar nuestro sistema democrático y realizar en él las reformas que son absolutamente necesarias y que los ciudadanos demandan con vigor: un cambio en el sistema electoral, donde se introduzcan las listas abiertas y se limite el poder de los aparatos de los partidos, donde una elección de los candidatos por distritos (a una o a dos vueltas), sería una buena solución, junto con la implantación obligatoria de las elecciones primarias en todos los partidos.

Por ejemplo, estos días se habla de la supuesta resistencia de Alfredo Pérez Rubalcaba a presentarse a unas primarias en el PSOE, pero dadas sus excelentes cualidades políticas, con toda probabilidad obtendría un resultado arrollador en el PSOE si éstas se celebraran, al unir experiencia y capacidad de gobierno, que es lo que los ciudadanos están demandando hoy en estos tiempos de crisis.

Lo mismo sucedería en el Partido Popular, pero en sentido inverso, donde un líder como el actual, con tantas debilidades y carencias, con toda probabilidad sería superado por cualquier candidato dentro de los distintos líderes con apoyo popular y en la militancia que tiene nuestro principal partido de la oposición.

Paradójicamente, la puesta en marcha de un proceso de primarias depararía algunas sorpresas que no suelen ser anunciadas por los medios de comunicación en su debate actual, abierto hace meses, sobre la necesaria reforma de nuestro sistema político.

Porque nuestra democracia necesita de unos partidos políticos que se acerquen mucho más a los ciudadanos, y a sus preocupaciones, y donde sus representantes públicos se sometan a un control por parte de los electores que, además, evite los casos de corrupción que en todos estos años de boom inmobiliario, han proliferado en todos los partidos, sin que éstos hayan contado con los reflejos suficientes para hacerles frente evitando la actual desafección ciudadana.

Sólo con un cambio en el sistema político se conseguirá que los ciudadanos confíen más en sus representantes, pero a la vez ello conllevará también una mayor confianza en la economía y una mayor dosis de optimismo para salir de la profunda crisis económica que todavía estamos viviendo.

La política debe servir esta vez de impulso para conseguir una mayor confianza económica y para fortalecer nuestro sistema de economía social de mercado que los europeos y los españoles hemos creado con tanto esfuerzo en las últimas décadas.