jueves, 11 de noviembre de 2010

RESCATAR A LAS FAMILIAS Y AUTÓNOMOS

Asociación de Autónomos. Solos III. nº 59, Noviembre 2010, pág. 24.

Noviembre de 2010.

Mucho se habla en los últimos meses sobre los miles de ciudadanos que dejan de pagar varios meses su hipoteca, o de las miles de empresas que han perdido liquidez e ingresos, y que finalmente acaban sucumbiendo en el drama de la pérdida de su vivienda, en el primer caso, y en el cierre o el expediente de regulación de empleo, en el segundo.

Los fondos de rescate bancario que han puesto en marcha los Gobiernos en este último año han pretendido hacer frente a esta situación, pero lo que en el fondo han conseguido, únicamente, es sanear las entidades financieras en crisis y evitar hasta el momento la quiebra o nacionalización de muchas de ellas.

Pero este dinero no ha llegado directamente a las familias y a las empresas, quienes, si dejan de pagar la hipoteca o los salarios unos meses, se encaminan a una situación económica de drama, sin que los poderes públicos hayan hecho hasta el momento nada efectivo para evitarlo.

El primer objetivo (el saneamiento financiero) es de interés general, y deba alcanzarse.

Pero una política de rescate financiero no debe quedarse en el primer escalón, que es el de las entidades bancarias, y debe llegar directamente también a los consumidores y a las pequeñas y medianas empresas, que son el soporte real de la economía.

Por este motivo, una buena solución podría ser la constitución de un fondo, por el Gobierno de la Nación y por los Gobiernos autonómicos, de rescate financiero a las familias y a las empresas, que cubra todas las situaciones de pequeño riesgo de insolvencia, y que aliviaría a miles de pequeñas empresas, de autónomos y a millones de familias hoy en España.

Este dinero que podrían destinar las distintas Administraciones (sería suficiente con un fondo de entre 1.500 y 2.000 millones de euros inicialmente, según cálculos económicos recientes que se han realizado) podría obtenerse bien de recursos de endeudamiento, o bien del recorte de partidas presupuestarias innecesarias ahora en tiempos de crisis (gastos de representación y asesores, reorganización de las empresas públicas y de la Administración en general, reducción del gasto corriente, etc).

Salir de la crisis es posible, pero para ello los poderes públicos deben apoyar al corazón de la economía, que está constituido por el público y por los autónomos y PYMES.

Y para conseguir resultados efectivos, el rescate financiero de las miles de personas que atraviesan una situación (transitoria y provisional, pero grave) de falta de liquidez constituye una medida de política económica inteligente, valiente y absolutamente necesaria en estos especiales tiempos de dificultad.

En Estados Unidos y en otros países de nuestro entorno se están poniendo en marcha este tipo de políticas, y sus resultados están siendo muy rápidos y efectivos.

Por ello, no debemos perder ni un momento en el apoyo a nuestras familias y a nuestras empresas, pues con un pequeño aval de pocos cientos o pocos miles de euros, se salva una economía familiar o una empresa o un autónomo.