domingo, 15 de noviembre de 2009

GENERAL MOTORS: LA HORA DE LA VERDAD

ARAGÓN DIGITAL
10 de noviembre de 2009


Cuando hayan transcurrido varias semanas, tendremos la ocasión de poder conocer, con más datos sobre la mesa, el verdadero alcance de la decisión definitiva del Consejo de Administración de General Motors en Detroit de no vender su filial europea al consorcio Magna-Sberbank.

Sin embargo, la primera valoración que podemos hacer sobre esta decisión es que podemos respirar, con un cierto alivio, al haber evitado que la factoría más eficiente de Europa, por motivos políticos, se estuviera viendo obligada a aceptar un acuerdo en el que, a pesar de los importantes avances logrados en las últimas semanas gracias al empuje de los trabajadores de la planta y a la eficaz presión ejercitada por ellos y por nuestras autoridades autónomicas y nacionales, nos encaminaban hacia una progresiva desmantelación de nuestra planta de Figueruelas.

Con la decisión de los norteamericanos, que ha sorprendido a todos, existen aún muchas dudas que deben despejarse; pero se ha ganado una primera batalla y ello es motivo para congratularnos, y la masiva manifestación de Zaragoza del mes pasado fue decisiva para conseguir este resultado positivo.

Aunque en público se hacían declaraciones dentro de lo políticamente correcto, casi nadie en privado apoyaba el acuerdo firmado inicialmente con Magna, que era el fruto de la presión de los Gobiernos alemán y ruso en los últimos meses, donde nuestras autoridades han andado muy despistadas, y totalmente fuera de juego, y sólo al final han realizado un sprint que hay que reconocer que ha dado algunos resultados positivos: cuando menos, paralizar el plan de Magna.

Como es lógico imaginar, será preciso esperar al plan de reestructuración que presente la compañía estadounidense en las próximas semanas, y habrá que estar vigilantes y atentos ante el contenido de su nuevo plan de reestructuración, para conseguir que, como mínimo, se mantengan los puestos de trabajo que se contemplaban en el plan inicial pactado con Magna (aunque en este punto, una vez logrado este primer triunfo, habría que ser ambiciosos y en la planta más productiva de Europa abogar por la teoría del “despido cero”).

Ante este nuevo escenario, debe ponerse sobre la mesa, de nuevo, la iniciativa de Joaquín Abós, ya expuesta en septiembre en la entrevista publicada por este diario, de participar directamente en el capital de la compañía, a través de nuestras instituciones financieras (con la siempre prudente Ibercaja a la cabeza, que sin embargo pretendía adquirir Caja Castilla La Mancha, y que ha tenido que desistir de esta iniciativa).

Nuestras entidades bancarias y nuestras autoridades políticas deberían poner en marcha un plan estratégico, que contemple como punto fundamental y de partida la adquisición de una parte del capital de la filial europea de GM.

Para alcanzar este objetivo, se pueden utilizar las fórmulas que ya existen en el Derecho Mercantil Internacional: adquisición directa de acciones, Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA) o la que se considere más conveniente.

En este caso, a diferencia del polémico plan alemán de ayudas multimillonarias, que vulnera de modo manifiesto el Derecho comunitario europeo, se trataría de una operación a realizar por entidades financieras privadas, con el apoyo de los Gobiernos de Aragón y de España.

Sobre el fondo de esta estrategia se encuentra la posible idea futura de instalar en Aragón una industria autóctona del automóvil aragonesa y española, con la utilización de las nuevas tecnologías en el nuevo motor eléctrico y de las energías renovables con los nuevos combustibles.

Porque no podemos quedarnos atrás en esta nueva revolución industrial, y esta oportunidad no debemos dejarla escapar. De ahí que debamos permanecer vigilantes ante el nuevo plan de la empresa estadounidense, pero se nos abre una oportunidad que no podemos desaprovechar. Tenemos que ser ambiciosos en este empeño.