lunes, 9 de febrero de 2009

RESPUESTA CÍVICA ANTE LA CRISIS

César Ciriano Vela
Heraldo de Aragón
9 de febrero de 2009 (pág.22)

La actual situación económica es ciertamente muy grave, por lo que resulta fácil caer en la tentación del desánimo y la desmoralización ciudadana, e instalarnos en un estado permanente de preocupación y de pesimismo.
Con independencia de las culpas y las responsabilidades de cada uno (que en su momento los ciudadanos, democráticamente, se encargarán de valorar en sus justos términos), lo cierto es que la sociedad no puede quedar indefensa y atónita ante todo lo que está sucediendo. Es necesario dar esperanzas a la población y explicar que hay soluciones y posibilidades, y que sólo un esfuerzo ciudadano profundo y decidido será capaz de darle la vuelta a la crisis y de conseguir que ésta termine antes de lo previsto.
Debemos confiar en la democracia y en las instituciones y en sus instrumentos para adoptar decisiones públicas, pero todo ello, dentro de una necesaria actitud crítica ante nuestros responsables públicos, a quienes debe exigirse que estén, con valentía, a la altura de las circunstancias.
Estamos en gran medida ante una crisis de valores y deberemos replantearnos en el futuro ser más sensibles ante asuntos tan importantes como el cambio climático, siendo consumidores responsables. Pero la economía es el motor práctico y real de las sociedades y, por ello, es preciso que las personas continúen comprando y consumiendo, y que continúen desarrollando iniciativas emprendedoras y empresariales, por lo que debemos exigir a los bancos que presten dinero para que los ciudadanos y la empresas puedan comprar y puedan invertir.
En Aragón, en particular, contamos con unas infraestructuras mucho mejores que hace unos años y con una mentalidad colectiva más optimista y abierta. Da la impresión de que por fin los aragoneses hemos superado nuestro tradicional pesimismo histórico, y que con la Expo hemos creído en nosotros mismos como sociedad, y que ahora existe una ilusión colectiva por intentar llegar a metas mucho más ambiciosas.
Este enorme potencial que tenemos no puede desaprovecharse por la repentina llegada de la actual crisis, pero para ello es preciso que todos los políticos aragoneses y los agentes económicos y sociales, se pongan manos a la obra, y que se elabore un plan autonómico con medidas contundentes y valientes para afrontar la actual situación.
La sociedad no puede quedar paralizada ante esta situación, y debemos adoptar una actitud cívica de lucha sin cuartel contra esta crisis, aportando cada uno de nosotros nuestro trabajo y nuestra creatividad, nuestra responsabilidad y nuestra capacidad para implicarnos cada día más en la mejora de nuestra sociedad, y de sus valores y formas de comportamiento: el valor del trabajo, de la responsabilidad, de la seriedad y del cumplimiento de lo acordado, y de la solidaridad con los que más lo necesitan, pueden ser los motores de este cambio que hoy necesitamos.
Tenemos capacidad para salir pronto de esta crisis, y los ciudadanos debemos rebelarnos ante este ambiente general de desánimo y dar una lección de civismo, con nuestro trabajo y nuestro ejemplo cotidiano y con todas las iniciativas que como sociedad civil desarrollemos. No perdamos tiempo para afrontar este nuevo reto.